12 Sabios apuntes de niños que nos hicieron reír a carcajadas

Los niños apenas empiezan a explorar el mundo y el sentido de las cosas, piensan fuera de lo común.

12 Sabios apuntes de niños que nos hicieron reír a carcajadas

A veces esto da lugar a situaciones tan divertidas que toda la familia se acuerda de eso durante años con una sonrisa.

Un Recreo reunió algunos sabios apuntes de niños que sus padres compartieron en Internet. Te deseamos un buen día.

  • Mi hijo se durmió en el sillón y decidí llevarlo a la cama. Lo tomé con cuidado en mis brazos y dijo en medio del sueño:
    — Déjame donde estaba.
  • Estaba alistando a mi hijo para ir a pasear. Se estaba poniendo los zapatos y decidí ayudarlo para agilizar el proceso:
    — Dame un pie.
    Mi hijo levanta un pie y me parece que no es el que va con el zapato que tengo en mis manos. Le digo:
    — ¡Dame otro!
    Levanta otro pie. Me doy cuenta de que la primera vez él tenía razón y le digo nuevamente:
    — ¡Dame otro!
    Mi hijo asombrado mira alrededor, encoge los hombros y dice:
    — ¡Ya no tengo más pies!
  • Estamos revisando la audición de mi hijo. El doctor susurra:
    — Chocolate.
    Sebastián (3 años), responde susurrando:
    — No puedo, tengo alergia...
  • Pancho tiene 3 años. Su papá está fumando en el balcón. Panchito lo espera en la puerta. Enojado, con las cejas fruncidas. El papá entra a la casa: 
    — ¿Qué sucede, hijo?
    — Papá, ¿fumar es malo?
    — Sí, hijito, es malo.
    — Papá, ¿tú fumas?
    — Sí, hijo.
    — Papá, ¿eres tonto?
  • Estábamos jugando un juego de roles. Lola tenía unos 2 años. La mamá (yo) jugaba el papel de cabra, Lola era una cabrita. De pronto entró a la habitación el papá, quien no sospechaba nada, y oyó la voz demandante de su hija:
    — ¡Cabrón! ¡Sírveme un vaso de jugo!
    Hubieras visto sus ojos...
  • — Papá, ¿crecerás aún más?
    — No, hijo.
    — ¿Y por qué comes entonces?
  • Una mamá observaba al hijo jugando afuera desde el balcón de su casa. De pronto le grita:
    — ¡Luis! ¡A casa!
    El niño levanta la cabeza y le grita en respuesta:
    — ¿Ya tengo frío?
    — ¡No! ¡Pero ya tienes hambre!
  • Mi hijo tenía alrededor de 6 años. Se quedó viendo la manicura de su maestra.
    — Oiga, maestra, qué uñas tan largas tiene...
    — Sí. ¿Te gustan?
    — ¡Mucho! Me imagino que son muy cómodas a la hora de trepar árboles.
  • Mi hija tiene 5 años. Regresó del kínder triste. Tuvo su primera lección de lectura. Y no le salió bien.
    — ¡Qué tonta soy! — le decía la niña a su reflejo en el espejo casi llorando.
    De pronto se calmó, se puso a pensar... y con un tono de voz perfectamente calmado dijo:
    — Pero muy bonita...
  • La mejor amiga de Carlos en el kínder es Celia. Su amistad se remonta al primer año en el kínder. 
    Esta mañana intenté despertar a mi hijo. No reaccionaba. Le quité la manta y le hice cosquillas en un talón. 
    En medio del sueño Carlos murmuró con una sonrisa:
    — ¡Ya, Celi!
  • Hoy en la tienda me estaban dando el cambio y se cayó un billete. Le dije a mi hijo:
    — Cariño, levántalo, por favor.
    Un hombre que seguía en la fila, levanta el billete y me lo pasa diciendo:
    — No soy cariño, pero...
    Mi hijo se indignó:
    — ¿Y para qué levantaste el billete entonces?
  • Vamos caminando mi hijo de nueve años y yo. Nos encontramos a una conocida:
    — Ya estás grande y aún tomas a tu mamá de la mano.
    Eric, mirándome a los ojos, dice en voz alta:
    — Mamá, ¡ella te envidia porque sus hijos ya crecieron! No te preocupes, también te daré un besito.

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